Tuvimos la oportunidad de hablar con Tomás Holscher, quien debutó a sus 18 años en Milano-Cortina, con un destacado desempeño. Hoy, reflexiona sobre la constancia, las metas y en la Copa del Mundo.
Si pensamos cuál es el sueño más grande de un deportista, lo más probable es que la respuesta sea representar a Chile en algún campeonato internacional. Esto es precisamente lo que vivió Tomás Holscher en febrero de este año, al debutar con 18 años en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina en Italia. “Para mí fue un orgullo y un honor, y confirma que el trabajo que he venido haciendo va en la dirección correcta y empieza a dar resultados”, nos dice con gran satisfacción.
En aquella oportunidad, logró terminar dentro de los 30 mejores en ambas carreras técnicas (24 en SL y 30 en GS). Incluso le correspondió sentarse por algunos minutos en la silla del líder, una experiencia muy emocionante para él. No obstante, lo toma con humildad y madurez, al reflexionar sobre todo lo obtenido: “Estoy muy contento con lo logrado, pero también sé que todavía me queda mucho por mejorar. Estoy recién empezando. Espero clasificar a las próximas Olimpiadas y obtener un mejor resultado”.
Disciplina
Integrante de una familia de esquiadores, Tomás está consciente de que en este deporte hay altos y bajos, temporadas exitosas y otras no tanto. Al respecto, comenta: “Los buenos resultados motivan y animan a seguir mejorando, pero los malos también me empujan a esforzarme más, trabajar más duro, porque sé que al final el esfuerzo, la constancia y el trabajo bien hecho da resultados”.
Nacido en 2007, fue el esquiador más joven dentro del top-30 en Italia; sin duda un momento que tendrá en su memoria para siempre y una evidencia del gran trabajo que realiza diario. Pero para él, esto también demuestra que, para llegar a ser un deportista sobresaliente, no basta con el talento; si bien es el punto de partida, hay muchos otros factores que influyen. “Personalmente creo que lo que me ayuda es que soy bastante estructurado y disciplinado. Tengo mi rutina de entrenamiento físico, entrenamiento en pista, preparación de esquís, descanso y alimentación. Soy disciplinado y sé que para lograr mis objetivos tengo que trabajar muy duro, esforzarme todos los días y significa sacrificar muchas cosas, pero estoy dispuesto a hacerlo para lograr mis metas”, reflexiona con ímpetu.
La meta
Dentro de todo este trabajo y compromiso, nos preguntamos ¿qué planes tendrá para las próximas temporadas? En septiembre ingresa a la Universidad, en Dartmouth (Estados Unidos), donde hay un muy buen equipo de esquí. Para Tomás no fue una decisión fácil, ya que le habría gustado concentrarse 100% en el esquí, pero entiende que ésta es una carrera deportiva muy riesgosa y lamentablemente no tiene los mismos retornos que otros deportes, por lo que es importante tener una carrera universitaria. “Espero poder seguir desarrollándome y creciendo como esquiador desde allá y encontrar la mejor manera de compatibilizar los estudios con el esquí. Mi plan es empezar a correr Copa Europa y, en un par de años, llegar a la Copa del Mundo. Mi meta es llegar a estar entre los mejores. Sé que no es un camino corto y que requiere mucho esfuerzo, dedicación y renuncias”, nos dice.
Pensando en las nuevas generaciones que se acercan a pasos agigantados y que desean ser buenos esquiadores, Tomás Holscher les aconseja que se lo tomen en serio, que sean constantes con la preparación física y que no se desanimen cuando los resultados no sean los esperados: “Si perseveran y trabajan duro, lo pueden lograr”