El espíritu colaborativo que caracteriza a la institución se vivió con más fuerza que nunca en 2025.
Desde las pistas hasta las comisiones organizadoras, cada integrante aportó con generosidad, energía y profunda convicción.
No es solo una frase. Es una forma de estar, de comprometerse, de vivir la montaña. Quienes componen el Club Ski La Parva —entrenadores, familias, directivos, administrativos y corredores— lo saben bien.
Fue un periodo extenso, de muchas competencias, aprendizajes y momentos inolvidables. Como en cada momento, lo más valioso fue la comunidad que se consolidó en torno a los esquís, al cerro y al esfuerzo compartido.
Nada de esto sería posible sin el compromiso de quienes, temporada tras temporada, hacen del Club Ski La Parva un lugar donde la comunidad crece junto con los esquiadores. A los entrenadores, gracias por su entrega diaria en la pista, por formar no solo atletas sino personas, y por sostener con paciencia y pasión cada clínica, cada carrera y cada logro de nuestros niños y niñas durante 2025. Y un agradecimiento especial a los papás y mamás, que una vez más fueron el motor silencioso detrás de cada evento: quienes madrugaron para cronometrar, quienes ayudaron en las premiaciones, quienes se sumaron a organizar, transportar, animar y acompañar. Sin esa entrega generosa, ningún campeonato, ninguna jornada de trabajo colectivo y ninguna celebración habría sido posible. El Club se construye entre todos, y en 2025 esa convicción se volvió a vivir con la misma fuerza de siempre.