Conversamos con quien hoy es inspiración para niñas, niños y jóvenes de nuestro país. En la ocasión reflexiona sobre sus logros, los obstáculos, el esfuerzo y la importancia de la actitud positiva para lograr sus metas.
Hablar con Matilde Schwencke Larraín es una recarga de energía. Es un fiel ejemplo de que la actitud es fundamental a la hora de seguir tus anhelos.
Luego de muchos años de entrenamiento y de sobrellevar algunas lesiones considerables, clasificó en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina, un deseo que tienen muchos deportistas desde niños, y para ella tuvo un significado muy especial porque fue la recompensa mucho trabajo, sacrificio y perseverancia. “Más allá de la clasificación en sí, fue una confirmación de que los sueños grandes se pueden alcanzar cuando uno está dispuesto a trabajar día a día por ellos. Haber estado en la partida olímpica me llena de orgullo, pero también de motivación para seguir mejorando y demostrar que desde Chile podemos competir al más alto nivel”, dice con gran pasión.
En aquella oportunidad logró ser 27ª en el descenso femenino, segundo mejor resultado olímpico de una esquiadora chilena. Este resultado tuvo un significado trascendental para ella, mucho más profundo que una posición o un número. Nos comenta que los últimos años estuvieron marcados por desafíos importantes, incluyendo lesiones que la obligaron a detenerse, reconstruirse y volver a empezar más de una vez. Al respecto, reflexiona: “Hubo momentos difíciles, pero nunca dejé de creer en el proceso ni en el trabajo que estaba haciendo. Por eso, cruzar la meta en Cortina y lograr ese resultado fue muy emocionante. Fue una forma de demostrarme que todo el esfuerzo había valido la pena. Más que una recompensa, lo sentí como un recordatorio de que los obstáculos no tienen por qué definirnos; muchas veces terminan fortaleciéndonos y preparándonos para cosas aún más grandes”.
Visión a largo plazo
Sin duda, ser positivo es clave en la vida. Sus cercanos dicen que Matilde es muy optimista y que tiene una alta capacidad para recuperarse y salir fortalecida frente a situaciones adversas, características que han influido en los éxitos que ha obtenido. “Creo que la alegría y la resiliencia han sido fundamentales, pero también la pasión que siento por este deporte. Me encanta esquiar. Disfruto entrenar, viajar, aprender y desafiarme constantemente. Esa pasión hace que incluso los días difíciles tengan sentido. También soy una persona muy optimista; siempre trato de enfocarme en las oportunidades de mejora más que en los problemas. Creo firmemente que cada experiencia, buena o mala, nos deja una enseñanza”, nos cuenta con emoción.
Pero eso no es todo. También se reconoce como una persona muy comprometida, por lo que cuando se propone un objetivo se entrega al 110%, porque sabe que los grandes sueños requieren constancia, disciplina y mucho trabajo detrás de escena.
Comenzó a esquiar a los 3 años y hoy a sus 22, su objetivo es seguir creciendo como deportista y continuar elevando su nivel en los circuitos de Copa del Mundo y Copa Europa. Después de la experiencia olímpica, siente que tiene mucho margen de mejora y muchas metas por cumplir, por lo que quiere acercarse cada vez más a su mejor versión como deportista y establecerse dentro de los circuitos de alto nivel: “Estamos trabajando con un equipo muy profesional y con una visión de largo plazo. La idea no es buscar resultados aislados, sino construir algo sólido y sostenible que nos permita competir de igual a igual con las mejores del mundo. Me ilusiona seguir creciendo junto al esquí chileno y demostrar que, con trabajo serio y una visión de largo plazo, podemos seguir acercándonos a resultados cada vez más competitivos a nivel internacional”.
Inspiración
Matilde ya es ejemplo para niñas, niños y jóvenes de nuestro país. A todos ellos les hace una invitación: “Aprovechen cada día que tengan la oportunidad de estar en la montaña. Disfruten el proceso, aprendan de sus entrenadores, hagan amigos y enamórense del deporte. Los resultados llegan con el tiempo, pero las experiencias y los aprendizajes que construyan en el camino los acompañarán para siempre«.
Y de una manera muy cercana, les dice: “También quiero que sepan que siempre estaré feliz de compartir con ustedes. Cuando me vean entrenando en La Parva, acérquense, conversemos, hagan preguntas o simplemente saluden. Yo crecí en estas pistas, mirando a deportistas mayores y soñando con algún día representar a Chile, por lo que entiendo perfectamente lo inspirador que puede ser ver de cerca el camino que otra persona está recorriendo”.
Agrega que con el tiempo todos se dan cuenta de que, más allá de la escala de los desafíos o de los resultados, todos siguen siendo deportistas apasionados por lo que hacen y con ganas de seguir aprendiendo y mejorando cada día. Y con este espíritu sella su entrevista: “Disfruten cada etapa y no tengan miedo de soñar en grande. Al final, más allá de los resultados, lo más valioso es la persona en la que uno se convierte durante el proceso”.